De repente un día abres los ojos, te duelen, después de tanto tiempo cerrados, tienes legañas y casi no ves, todo es borroso y esa luz que te cegaba resulta no ser tan especial, tan buena, no es suficiente, algo ha cambiado, pero en ti, única y exclusivamente eres tú, la que cambia, la que elige y decide si quedarse a la luz de lo que un día fue resplandor, o huyes, huyes lejos, pero no sabes si de ti o de lo que te aterra de ti, o tal vez sea miedo, pánico y terror a la luz… el tiempo lo dirá, te lo susurrará al oído y tú escucharás o tal vez tendrás los oídos reventados por tu furia interior…

     No lo sé, desconozco qué hay fuera ni dentro de …, solo sé q no es suficiente, o es demasiado, según se mire…

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